Es habitual hablar de este tiempo de cambios,
propiciado por los avances de las tecnologías de la
información y la comunicación, como del inicio de una
nueva era, a la que suele llamarse sociedad de la
información. Podemos destacar cuatro importantes temas
que convergen en este momento (Duderstand, 1997):
Todos ellos afectan directamente a la función que las
universidades cumplen en la sociedad. Estos cambios de
papel ponen de manifiesto la necesidad del debate
público, ya que frecuentemente podemos encontrar
posturas de aceptación acrítica de la tecnología. Pero la
respuesta de las universidades a estos retos no puede ser
estándar: cada universidad debe responder desde su
propia especificidad, partiendo del contexto en el que se
halla, considerando la sociedad a la que debe servir,
teniendo en cuenta la tradición y las fortalezas que
posee.
Como señala Toffler (1985), las organizaciones complejas, como lo son las universidades, cambian significativamente cuando se dan tres condiciones: presión externa importante, personas integrantes insatisfechas con el orden existente y una alternativa coherente presentada en un plan, modelo o visión. Así pues, como cualquier organización que pretende la calidad, la universidad, para llevar a cabo verdaderos.Cambios y verdaderos procesos de innovación, debe prestar, en primer lugar, atención al entorno y sus mensajes. Los cambios que están afectando a las instituciones de educación superior no pueden entenderse sin hacer referencia al contexto de cambios que ocurren en distintos órdenes y que constituyen esa presión externa:.
– Los cambios en la forma de organizar la enseñanza universitaria propiciados por el espacio europeo de educación superior, por los enfoques de esta enseñanza en relación a competencias, por los ECTS, etc.
– Los cambios propiciados por las TIC. – Los cambios en el conocimiento (en la generación, gestión y distribución del mismo).
– Los cambios en el alumno, en el ciudadano, en lo que puede considerarse hoy una persona formada, etc.
Obviamente, frente a la presión de estos cambios se producen respuestas institucionales de distinto tipo, entre otras:
– Programas de innovación docente en las universidades, relacionados, sobre todo, con la incorporación de las TIC a los procesos de enseñanzaaprendizaje.
– Modificación de las estructuras universitarias, en cuanto comienzan a ser consideradas estas tecnologías en el organigrama y en los órganos de gestión de las universidades.
– Experiencias innovadoras de todo tipo, relacionadas con la explotación de las posibilidades comunicativas de las TIC en la docencia universitaria.
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Los cambios que se dan en la institución, entre los que podemos destacar el impacto de las TIC, conducen irremediablemente a plantear un cambio de rol del profesor, de la función que desempeña en el sistema de enseñanza-aprendizaje en el contexto de la educación superior. Comience el planteamiento por una reflexión sobre este rol, o comience por la introducción de las TIC
en el proceso, habrá que afrontar el binomio rol del profesor y papel de las TIC en la docencia universitaria. Hay diversos autores que se han ocupado de las funciones que debe desarrollar el profesor en los ambientes de aprendizaje que explotan las posibilidades de la comunicación mediada por ordenador. Mason
(1991), al igual que Heeren y Collis (1993), habla de tres roles: rol organizacional, rol social y rol intelectual.
Berge (1995) los categoriza en cuatro áreas: pedagógica, social, organizacional o administrativa y técnica. Por otra parte, no todos estos roles tienen que ser desempeñados por la misma persona. De hecho, raramente lo son.
Al igual que el profesor, el alumno ya se encuentra en el contexto de la sociedad de la información, y su papel es diferente al que tradicionalmente se le ha adjudicado.Los modelos educativos se ajustan con dificultad a los procesos de aprendizaje que se desarrollan mediante la comunicación mediada por ordenador. Hasta ahora, el enfoque tradicional ha consistido en acumular la mayor cantidad de conocimientos posible, pero en un mundo rápidamente cambiante esto no es eficiente, al no saber si lo que se está aprendiendo será relevante.
El éxito de cualquiera de estos tipos de proyectos dependerá de varios factores ya señalados en otro trabajo (Salinas, 1997): el prestigio y la capacidad de innovación de las instituciones, la flexibilidad de su profesorado, la calidad del contenido, el entorno de comunicación o la reconstrucción de los ambientes de comunicación personal. En la medida en la que atendamos a los aspectos tangibles (plataforma, comunicación, materiales, funcionamiento de la red) e intangibles (comunicación pedagógica, rol del profesor, interacción, diseño de actividades, proceso de evaluación y grado de satisfacción de alumnos, profesores y gestores), seremos capaces de construir una alternativa más cercana que la educación a distancia y diferente de la enseñanza presencial. Creemos que la educación a través de la Red ofrece nuevas posibilidades de aprendizaje abierto y flexible.
BATES, A. (2000). Managing technological change. Strategies for College and University Leaders. San Francisco (CA):
Jossey-Bass Inc.
CURRY, B.K. (1992). Instituting enduring innovations: achieving continuity of change in higher education. Washington, DC:
ASHE-ERIC Higher Education Reports.
DUDERSTAND, J. (1997, agosto). “The future of the university in an age of knowledge”. Journal of Asynchronous
Learning Networks [artículo en línea] (vol. 1, n.º 2). Sloan Consortium.
<http://www.aln.org/alnweb/journal/issue2/duderstadt.htm>
FULLAN, M. (1994, septiembre). “Coordinating top-down and bottom-up strategies for educational reform”. En:
R.J. Anson (comp.). Systemic Reform: Perspectives on Personalizing Education. Washington, DC: US Department of
Education Report.
FULLAN, M. (2002). Liderar en una cultura de cambio. Barcelona: Octaedro.
FULLAN, M.; STIEGELBAUER, S. (1991). The New Meaning of Educational Change. Londres: Casell.
FULLAN, M.; SMITH, G. (1999). Technology and the Problem of Change.
GISBERT, M. [et al.] (1997). “El docente y los entornos virtuales de enseñanza-aprendizaje”. En: Cebrián [et al.].
Recursos tecnológicos para los procesos de enseñanza y aprendizaje (pág. 126-132). Málaga: ICE / Universidad de Málaga.
HAVELOCK, R.; ZLOTOLOW, S. (1995). The change agent's guide (2.ª ed.). Englewood Cliffs (NJ): Educational
Technology Publications.
Como señala Toffler (1985), las organizaciones complejas, como lo son las universidades, cambian significativamente cuando se dan tres condiciones: presión externa importante, personas integrantes insatisfechas con el orden existente y una alternativa coherente presentada en un plan, modelo o visión. Así pues, como cualquier organización que pretende la calidad, la universidad, para llevar a cabo verdaderos.Cambios y verdaderos procesos de innovación, debe prestar, en primer lugar, atención al entorno y sus mensajes. Los cambios que están afectando a las instituciones de educación superior no pueden entenderse sin hacer referencia al contexto de cambios que ocurren en distintos órdenes y que constituyen esa presión externa:.
– Los cambios en la forma de organizar la enseñanza universitaria propiciados por el espacio europeo de educación superior, por los enfoques de esta enseñanza en relación a competencias, por los ECTS, etc.
– Los cambios propiciados por las TIC. – Los cambios en el conocimiento (en la generación, gestión y distribución del mismo).
– Los cambios en el alumno, en el ciudadano, en lo que puede considerarse hoy una persona formada, etc.
Obviamente, frente a la presión de estos cambios se producen respuestas institucionales de distinto tipo, entre otras:
– Programas de innovación docente en las universidades, relacionados, sobre todo, con la incorporación de las TIC a los procesos de enseñanzaaprendizaje.
– Modificación de las estructuras universitarias, en cuanto comienzan a ser consideradas estas tecnologías en el organigrama y en los órganos de gestión de las universidades.
– Experiencias innovadoras de todo tipo, relacionadas con la explotación de las posibilidades comunicativas de las TIC en la docencia universitaria.
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CAMBIOS EN EL ROL DEL PROFESOR
Los cambios que se dan en la institución, entre los que podemos destacar el impacto de las TIC, conducen irremediablemente a plantear un cambio de rol del profesor, de la función que desempeña en el sistema de enseñanza-aprendizaje en el contexto de la educación superior. Comience el planteamiento por una reflexión sobre este rol, o comience por la introducción de las TIC
en el proceso, habrá que afrontar el binomio rol del profesor y papel de las TIC en la docencia universitaria. Hay diversos autores que se han ocupado de las funciones que debe desarrollar el profesor en los ambientes de aprendizaje que explotan las posibilidades de la comunicación mediada por ordenador. Mason
(1991), al igual que Heeren y Collis (1993), habla de tres roles: rol organizacional, rol social y rol intelectual.
Berge (1995) los categoriza en cuatro áreas: pedagógica, social, organizacional o administrativa y técnica. Por otra parte, no todos estos roles tienen que ser desempeñados por la misma persona. De hecho, raramente lo son.
CAMBIOS EN EL ROL DE ALUMNO
Al igual que el profesor, el alumno ya se encuentra en el contexto de la sociedad de la información, y su papel es diferente al que tradicionalmente se le ha adjudicado.Los modelos educativos se ajustan con dificultad a los procesos de aprendizaje que se desarrollan mediante la comunicación mediada por ordenador. Hasta ahora, el enfoque tradicional ha consistido en acumular la mayor cantidad de conocimientos posible, pero en un mundo rápidamente cambiante esto no es eficiente, al no saber si lo que se está aprendiendo será relevante.
REFLEXIONES FINALES
BIBLIOGRAFÍA
Jossey-Bass Inc.
CURRY, B.K. (1992). Instituting enduring innovations: achieving continuity of change in higher education. Washington, DC:
ASHE-ERIC Higher Education Reports.
DUDERSTAND, J. (1997, agosto). “The future of the university in an age of knowledge”. Journal of Asynchronous
Learning Networks [artículo en línea] (vol. 1, n.º 2). Sloan Consortium.
<http://www.aln.org/alnweb/journal/issue2/duderstadt.htm>
FULLAN, M. (1994, septiembre). “Coordinating top-down and bottom-up strategies for educational reform”. En:
R.J. Anson (comp.). Systemic Reform: Perspectives on Personalizing Education. Washington, DC: US Department of
Education Report.
FULLAN, M. (2002). Liderar en una cultura de cambio. Barcelona: Octaedro.
FULLAN, M.; STIEGELBAUER, S. (1991). The New Meaning of Educational Change. Londres: Casell.
FULLAN, M.; SMITH, G. (1999). Technology and the Problem of Change.
GISBERT, M. [et al.] (1997). “El docente y los entornos virtuales de enseñanza-aprendizaje”. En: Cebrián [et al.].
Recursos tecnológicos para los procesos de enseñanza y aprendizaje (pág. 126-132). Málaga: ICE / Universidad de Málaga.
HAVELOCK, R.; ZLOTOLOW, S. (1995). The change agent's guide (2.ª ed.). Englewood Cliffs (NJ): Educational
Technology Publications.
Referencias







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